viernes, 3 de febrero de 2012

Me hace muy feliz que me despierten con un “Buenos días chiquitica”.

Me gusta reír a todas horas, soy de sonrisa fácil y de risa dura. El mejor chiste del mundo puede no hacerme gracia, sin embargo, la mayor tontería sin fuste del mundo me puede hacer reír durante mucho tiempo. Y más aún cuando lo recuerdo.
Soy de las que coleccionan recuerdos de todo en la carpeta "imágenes". También en mis 3 corchos y mi armario.
Tengo los corchos de mi habitación repletos de fotos, collares, dibujos, llaves, pajitas, entradas, pulseras.
Me puedes ver por mitad de la calle a en mi mundo sonriendo por cualquier cosa que recuerde, vea, escuche o imagine.
No tengo mucha confianza en mí misma, pero estoy en ello.
Me encanta dibujar, ponme boli, lápiz y papel y seré más que feliz.
Adoro a mi perra y a mi tortuga. En cambio no me gustan los pájaros ni los roedores.
Sin pc me volvería loca.
Mi reto es ahorrar para una buena cámara, mientras con la del móvil y la cam fotografía todo aquello que me dice algo (por eso de los recuerdos)
Tengo muy mala memoria para los nombres de las personas que en realidad no me importan, se supone que soy buena con las fechas.
Mi orientación por las calles que no conozco es malísima pero soy rápida enlazando datos yy haciendo caminos mentales para salir a alguna que me conozca.
Soy una agobios.
A veces me paso de camota, demasiado.
Soy de puntazos, y tengo muy en cuenta a las personas que alguna vez me han fallado. Y estoy incondicionalmente para las que siempre están ahí.
Asumo que soy manejable y me dejo llevar, hasta que caigo del higo y pienso.
Me guardo las cosas malas en cuanto a amistades y familia hasta el punto en el que exploto y lo mando todo a la mierda. Y sé que no debería ser así. También estoy en ello.
Me encanta los mimos pero sin agobiarme. Y las cursilerías.
No me gusta que me canten.
Amo los momentos estufa, con manta y Tula (mi perra)
Me encanta leer y escribir. Tengo momentos en el día que me creo filosófica y me pongo a discutir con el mundo.
Suelo llegar tarde y le echo las culpas al autobús.
Tengo varias risas, pero sin duda me quedo con la risa malévola cuando hago algo que no debería, como esconderle las galletas a mi hermana.
No quiero perder mi lado infantil, nunca.
En los momentos en los que hay que ser madura, a veces me doy miedo de la cabeza fría que llego a tener.
Si empezamos a hablar de política puedo ser totalmente neutra, pero aún así discutirte.
Soy experta en desquiciar a mi padre, y eso de ser la pequeña a veces no ayuda.
Siempre he querido ser la súper heroína de alguien.
Cuando me enamoro, me agarro a esa persona con piel y uñas.
Soy experta en eso de enrollarme y hablar hasta quedarme sin saliva o sin tiempo.
Me gustan los museos de arte, pero soy incapaz de aprenderme nada sobre los artistas.
Leo muchísimo, he tenido días en los que solo paraba de leer para comer y cenar, y aún así no recordar los autores.
Tengo los colgantes con los que más me identifico:
Uno de una libélula; me encantan las libélulas tan libres revoloteando en las piscinas de verano.
Otro con dos 8 que representan infinitos; mi palabra es “infinito” y mi símbolo, porque eso es lo que quiero, un infinito.
Un busca ángeles; me lo regaló mi hermana por mi santo hace años atrás y representa lo que siempre he querido, y tengo, un ángel que me cuide en mis líos, que me ayude a centrarme y a madurar.
Y un cascabel; me llamaban gatilla por eso de que soy pequeña, me deslizo por cualquier lugar, me gustan los tejados e estar independiente del mundo. Observar, dar topaditas en busca de mimos.
Si hablamos de colores no podría decantarme por ninguno concreto, todos me dicen algo. Aunque descartaría como primera opción siempre al amarillo y al naranja.
El negro me infunde confianza. Los tonos lilas son recuerdos. Los azules siempre serán tormentas, agua, cielo, escarcha. Los verdes vida, verano, alegría, esperanza, cambios. El naranja calor, aburrimiento, cansancio. El amarillo recordatorios, sol, agitación. Rosa, infancia, niños pequeños, juegos, caricias.  El rojo, mis padres, la unión, tranquilidad, fiesta, lentejuelas.
Tengo todo ordenado a mi manera.
Tengo la costumbre de amontonar ropa en la silla pasara pasarla a la cama y luego echarla al armario sin doblar durante la semana y ordenarla los viernes o sábados por la mañana.
Siempre he pensado que soy rara, a mi manera, a mi bola, en mi mundo siempre. Lo que la gente ve normal a mí suele costarme.
Soy muy vergonzosa, pero poco a poco supero muros inmensos que salto con cada saludo.
Cambio de estado de ánimo con facilidad.
Duermo poco.
No suelo ponerme mala muchas veces al año, pero todos los veranos me pasa algo.
El tiempo me pasa rápido casi siempre.
Me entretengo con poco.
Nunca he viajado, y me gustaría hacerlo.
De pequeña era muy bichejo. Mi entretenimiento era esconderme con las galletas en un hueco que había en la cocina.

Y colorín colorado…

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