jueves, 22 de agosto de 2013

Tocada y fundida.

No estoy totalmente segura de cómo sacarte de mi mente, y como jode eso.
Pasarme las noches en vela, mirando el techo y fundiéndome entre los libros no era tan malo comparándolo con soñar tu ausencia.
Ese enorme hueco que dejaste cuando decidiste soplar mi castillo de arena.
Cuando los libros no sirven.
Cuando la música no te evade.
Cuando ya nada vale.
Cuando todo eres tú.
El ser, haber sido y seguir siendo.

Me sorprendo siendo nosotros una vez más, y mi espejo me guiña un ojo.
Una punzada más, esto es un caos.









 Como todo en mí.

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